Vinos & Licores

Columna: ¿Por qué los chilenos no tomamos vino?

El año pasado distintas autoridades de Gobierno junto a numerosos participantes de la industria del vino firmaron un decreto que dejaba el 4 de septiembre como el día nacional del vino chileno. La fecha fue escogida históricamente, ese mismo día del año 1545 el conquistador Pedro de Valdivia solicitó al rey Carlos V de España que enviara “vides y vinos para evangelizar Chile“.

Chile es uno de los países productores más importantes y reconocido internacionalmente por la calidad de sus vinos, pero internamente no logramos posicionar al vino como la bebida alcohólica preferida. En definitiva, aunque puertas afuera lo seamos, no somos un país de vinos.

¿Qué pasa con los chilenos que no tomamos vino? ¿Por qué los jóvenes prefieren otros licores? Según un estudio de Adimark  los chilenos consumen 13 litros en promedio por persona. En cambio, otros países productores duplican esta cifra como es el caso de Argentina (26), España (20) o Australia (23). Eso sumado a que un 33% de los jóvenes no consume vino y menos de un 10% lo hace una vez a la semana.

Es importante encontrar formas de levantar y aumentar el consumo del vino, que la industria se re nueve y se adapte a las nuevas necesidades de los consumidores. No podemos esperar sentados que los consumidores elijan tomar vino. El vino es un producto que viene sin instrucciones de uso y sin fecha de caducidad, pero es un líquido vivo y complejo que requiere que lo acerquemos a la gente.

Para este día del vino invito a todos los chilenos y por sobre todo a la industria a que nos hagamos cargo de este problema, a que mejoremos las condiciones que rodean al servicio del vino y nos preocupemos de que la buena calidad comience de la viña y llegue hasta la mesa en las condiciones adecuadas.

Un pueblo que no bebe su vino tiene un grave problema de identidad (Manuel Vázquez Montalbán)

Alejandro Pavez
Socio director de Entorno al Vino

Entusiasta del vino, whisky y destilados. No me dejaron poner videojugadora ni viajera como profesión, por lo mismo hoy escribo de bits y acumulo timbres en mi pasaporte.