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The Ritz Carlton Santiago: Estadía en pandemia

El hotel acaba de reabrir sus puertas nos invitó a conocer sus instalaciones y sus protocolos de seguridad y sanidad en esta época dominada por la Covid 19.

Cualquiera que haya atravesado avenida Apoquindo difícilmente olvida al hotel The Ritz Carlton, situado en el medio de esta avenida, a pasos de metro El Golf. Su imponente arquitectura y su cúpula de vidrio lo hacen una construcción inolvidable.

Tuve la oportunidad de disfrutar una estadía ahí para conocer los servicios del hotel y sus protocolos frente a la pandemia.

La nueva hotelería

Al ingresar al hotel la mascarilla es la huésped VIP. Esta será obligatoria en todos los espacios comunes, tanto para el pasajero como el personal. Una vez hice mi check in, me explicaron que debido a la pandemia algunos servicios no están funcionando, como el spa, el bar y el restaurante, siendo estos últimos sólo servicio a la habitación.

También el desayuno sufrió algunos cambios, pero de eso les hablaré un par de parrafos más abajo.

Ya en el ascensor, el que tiene una capacidad reducida, llegué al piso 12, donde pude ver toda la avenida Apoquindo con una casi envidiable calma.

La habitación sigue contando con los servicios de primer nivel: camas y sabanas de primera categoría, una serie completa de “amenities” tales como cremas, sales de baño, set dental, set de barbería y una cantidad generosa de pequeñas toallitas sanitizantes, las que se encuentran distribuidas por toda la habitación.

Recorrí cada espacio de los cerca de 55mts2 de la suite y minutos más tarde sonó el timbre de la habitación: una bienvenida, que incluía un set de macarrones y una botella de espumante nacional, una atención que comienza a ser más habitual y que sin duda se agradece, ya que esta invita al pasajero a disfrutar, aún más, su estancia, entendiendo que ahora es mucho difícil salir.

Lujo y detalles

La cadena Marriott Bonvoy divide sus hoteles en diferentes categorías, Largas Estadías, Selección, Premium y Lujo. The Ritz Carlton pertenece a esta ultima y francamente, se nota.

A eso de las 7.30pm, mi puerta volvió a sonar y esta vez era el bar de hotel, acomodado en un carrito de lujo con licores y destilados de alta gama. Como el bar se encuentra cerrado, han decidió llevar a cada habitación, donde el bartender prepara los tragos según los gusto del clientes. En mi caso pedí un gin tonic con un twist de frutos rojos.

Personalmente me encantaría que esto se mantenga. Sin duda nada le gana a una barra clásica, pero que pena ver el bar cerrado y no poder disfrutar de una coctelería premium bien preparada.

En la mañana

Como mencioné antes, el desayuno tambien sufrió cambio, ya que debido a las medidas sanitarias, no se puede comer dentro de los locales, solo en terraza. Por esto ahora, al momento de hacer tu check in te entregaran una papelta, donde puedes seleccionar que quieres desayunar y en que horario.

No hay limite en lo que puedes o no seleccionar, y dentro de las opciones hay cereales, leche, café, huevos – revueltos, fritos, a la copa – jugos, mermeladas, tocino, frutas, etc. Muy completo.

Una vez terminé de desayunar, procedí a hacer el check out.

Sin duda fue una staycation – termino que se usa para habar de las vacaciones dentro de la misma ciudad – inolvidable. No solo por el nivel del hotel, donde la elegancia y sofisticación realmente se encuentran con el lujo, sino que porque el personal busca siempre complacer al pasajero, entendiendo que este viene o a descansar o a trabajar, entonces todo se equilibra para aprovechar al máximo las dependencias del recinto, cuidando siempre las medidas y protocolos.

Entusiasta del vino, whisky y destilados. No me dejaron poner videojugadora ni viajera como profesión, por lo mismo hoy escribo de bits y acumulo timbres en mi pasaporte.